Europa

Ópera en Budapest con Carlos Matesanz

By on 2 marzo, 2017

¿Te gusta la música clásica? En El País Viajes y B the travel brand hemos diseñado un viaje muy especial del 1 al 5 de junio para melómanos: escuchar ópera húngara en Budapest guiados por el mejor especialista: Carlos Matesanz, periodista musical y presentador del programa Viaje a Ítaca de Radio Clásica (RNE). Él mismo nos explica por qué ama Budapest y por qué ha propuesto este viaje:

“¿Alguna vez se han preguntado si es posible volver a descubrir una ciudad tan frecuentada por el turismo como Budapest? ¿Qué es lo que tiene la capital húngara, tan llena de belleza y elegancia monumental, que no se incluya habitualmente en los circuitos al uso? Para servidor la respuesta es clara: la música. Cuando he recorrido el típico -y tópico- triángulo Viena-Praga-Budapest, ya daba por supuesta la música en Viena: es un punto tan turístico como los paseos por el Danubio. Es muy frecuente en Praga, ciudad de mucha actividad y tradición filarmónica. Pero a Budapest fui buscándola ex profeso; allí pasa casi desapercibida para el visitante, a pesar de ser una capital con tanta oferta e historia musical como las anteriores.

Los datos siempre me han parecido lo suficientemente elocuentes. Con dos teatros a su disposición, el Erkel y la Operahaz, la Ópera Nacional Húngara nos ofrece una impresionante temporada con 62 títulos distintos, mientras que los teatros convencionales del resto de Europa -del Covent Garden de Londres al Real de Madrid- andan entorno a la veintena. Tenemos representaciones casi todos los días de un repertorio ingente que incluye, junto a las grandes óperas del repertorio, obras rara vez representadas. Y, como guinda del pastel musical, algo que solo puede verse en Hungría y, concretamente, en Budapest: ópera húngara.

La mejor manera de conectar con el carácter un tanto hermético de los húngaros es a través de su música. Creo que el húngaro tiende de modo natural a la música, su folclore -rico y musicalmente complejo- es buena muestra de ello. Pero la ópera húngara -como la canción húngara, tanto pop como culta- ha encontrado un obstáculo insalvable para su difusión internacional: el dificilísimo idioma húngaro. Fuera de Hungría es prácticamente imposible encontrar cantantes que dominen el idioma y puedan cantarlo con corrección.

Me resulta asombrosa una de las características definitorias de la Ópera Nacional Húngara de Budapest, que no se da en casi ninguna otra ópera del mundo: el 90 por ciento (o más) de los cantantes que pisan sus escenarios son nacionales. Esto significa que no solo es el lugar en que más ópera húngara se da, sino que, evidentemente, es donde mejor se da. No sé si acabaría de convencerme para viajar a Budapest ir a escuchar La Traviata, Carmen o Tannhäuser con cantantes húngaros, por buenos que estos sean -que, generalmente, lo son-; esto no ofrece una ventaja neta con respecto a otros teatros. Pero, como melómano, ver una ópera húngara con todo el reparto formado por cantantes húngaros es una experiencia única para mí… y en Budapest se vive en cada temporada.

El castillo de Barbazul -una de las obras a las que asistiremos- es la más importante ópera húngara, la única que compuso Béla Bartók. Dada su importancia, no es raro que se interprete en cualquier lugar del mundo, pero casi siempre en versión de concierto; su escenificación es mucho menos frecuente.  La hilandería -otra a la que asistiremos y que hasta en Hungría es infrecuente ver- es una de las obras más encantadoras y curiosas de Zoltán Kodály, pues está compuesta, casi exclusivamente, por melodías extraídas directamente del folclore popular.

Las óperas de estos dos colosos de la música del siglo XX, que supieron aunar tradición y modernidad en la música, marcaron a todos los compositores húngaros de las generaciones siguientes. Janos Vajda (1949) es uno de esos herederos. Con su ópera Mario y el mago, consigue condensar en cuarenta minutos de drama musical lleno de efectividad melódica el cuento homónimo de Thomas Mann; es una de las pocas óperas húngaras que se ha representado fuera del país, siempre con un considerable éxito.

Pero si algo me llama a proponer un viaje a Budapest esta temporada es conocer a dos recién nacidas. La creación operística no cesa en Hungría: en la presente temporada se estrenan La putain respectueuse, de Kamilló Lendvai (fallecido hace unos pocos meses), y Enfrente del catafalco, de Gabor Peter Mezei (muy joven, radicado en Munich). Son dos óperas breves de cámara a cuyo nacimiento podremos asistir y que, además, nos permiten acercarnos a otro de los escenarios emblemáticos de la ciudad: la Academia Liszt, cuya Sala Solti, de elegante y sobria decoración fin de siglo, es perfecta para montajes de cámara.

Si para el viajero impenitente hace tiempo que Budapest se convirtió en una vieja conocida, musicalmente aún nos puede sorprender, y seguro que lo hará, pues constantemente está ofreciendo más y mejores posibilidades. Así que me reafirmo en lo dicho: para volver a descubrir Budapest, lo mejor es hacerlo a través de la música”.

 

Si tú también quieres descubrir Budapest a través de su música con Carlos Matesanz, puedes encontrar más información del itinerario y el formulario de inscripción en nuestra web. 

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