África Viajes con lectores

Un viaje solidario a Senegal

By on 25 mayo, 2017

El pasado mes de abril un grupo de aventureros de El País Viajes visitó Senegal con la ONG Campamentos Solidarios, auspiciada entre otros por el periodista Juan Luis Cano y el arquitecto Álvaro Planchuelo. Esta es la crónica de aquella experiencia solidaria que dejó marcados a todos los participantes:

Viajar a África no deja indiferente a nadie. Lo hemos vuelto a comprobar en el último viaje que hemos realizado con B the travel Brand y El País Viajes. La imponente raza negra y su espectacular diversidad étnica, el animismo como sistema de conexión con lo sobrenatural, la riqueza cultural basada en las máscaras, la música y los bailes, y los paisajes variados e infinitos que contienen una biodiversidad propia, hacen de este continente algo mágico y único en el mundo.

Un lugar realmente fascinante para descubrir. Aun con todo esto, su mayor virtud no está aquí. Tenemos que buscarla en la amabilidad y el comportamiento de la gente, la “teranga” que dicen los senegaleses, y que aparece con el contacto humano. La felicidad que transmiten las personas más humildes, el abrazo sincero con un jefe de un poblado o una mano de un niño cogiendo la tuya sin que lo esperes, son actos que van más allá de las expectativas de un viaje y se insertan directamente en el corazón de las personas, por muy curtido que éste se tenga. Aquí está el gran secreto del hechizo que produce África: su maravillosa gente. Y es en Senegal donde este hechizo se percibe con más intensidad. Quizá debido a la ausencia histórica de guerras étnicas o de férreas dictaduras militares, algo que no ocurre en ningún otro lugar del África Subsahariana, o quizá simplemente porque aún hoy, en el mundo rural del interior del país, todavía no han olvidado esa relación íntima que une al hombre con la naturaleza y que caracteriza toda la cultura ancestral africana.


Un viernes de finales de abril nos juntamos 17 personas en el aeropuerto de Madrid para iniciar nuestra aventura hacia el descubrimiento de Senegal y por extensión del continente africano. Venidos de muchas de las comunidades autónomas de nuestro país, casi todos iban por primera vez al África subsahariana y como es normal, se percibía un ambiente de excitación y nerviosismo. Nuestro objetivo no era fácil, en poco tiempo y partiendo de la costa atlántica deberíamos llegar al Campamento Solidario de Badián y a las montañas del Fouta Djalón, el único sistema montañoso del África Occidental, en las fronteras con Mali y Guinea Conakry, cerca de donde nacen los grandes ríos, el Níger, el Senegal y el Gambia. Allí visitaríamos los proyectos que la ONG española Campamentos Solidarios viene desarrollando en la región desde el año 2001 y entregaríamos los casi 400 kg de ayuda humanitaria que llevábamos entre todos los viajeros. ¡Cerca de dos mil kilómetros por las infernales carreteras de África! Todos por primera vez juntos ya vimos que aquel no sería un viaje cualquiera y que la colaboración y la ayuda mutua sería fundamental para alcanzar los objetivos.


Pronto sobrevolábamos el Atlas marroquí y el desierto del Sahara, para alcanzar Mauritania al empezar la noche y aterrizar poco después en Dakar. Saludamos a nuestros guías, Tafa y Tala y a nuestro chófer, Abdú, y cargamos el vehículo que nos transportaría durante todo el recorrido, un pequeño autobús preparado para afrontar terrenos difíciles. Después de dormir en un precioso hotel de bungalós en una playa de Saly, nos acercamos temprano por la mañana a la playa de Mbour donde se aglutinan cientos de piraguas de los pescadores que han estado faenando en el océano durante la noche.

Un espectáculo impresionante famoso en toda África. Aquí conocimos a los wolof y a los lebou, etnias que ocupan la zona costera del Senegal central. Tras una breve parada en un mercado semanal de ganado donde conocimos a los peul, nómadas del sahel que habitan en el norte de Senegal, llegamos al Campamento Solidario de Faoye situado en el delta de los ríos Sine y Saloum. Cuatro piraguas a motor nos acercaron al poblado de Sakhor, perdido en una isla arenosa del delta, donde pudimos conocer a los sereres que mostraron su agradecimiento por los proyectos que Campamentos Solidarios realiza en el poblado. De nuevo en el campamento terminamos la jornada con un fascinante festival de lucha senegalesa organizado en nuestro honor por los distintos poblados de la zona.


Los dos días siguientes fueron de travesía hasta el Campamento Solidario de Badián. Cruzamos el Senegal central compuesto por una sabana sudanesa repleta de grandes baobabs, los árboles más majestuosos de África, hasta llegar a las puertas del parque nacional Niokolo Koba, un bosque tropical seco rodeado de sabana guineana en donde dormimos a orillas del río Gambia. Un paseo en barca por este río tropical africano nos permitió observar babuinos, monos cercopitecos, antílopes de varios tipos y tamaños, hipopótamos, cocodrilos, facóqueros y un buen número de grande aves africanas, como el marabú, el ibis tántalo, el pelícano gris o el gran calao de Abisinia.


Ya desde el Campamento Solidario de Badian visitamos los poblados de la meseta malenke en donde bailamos a ritmo del tam-tam e invocamos la aparición de la máscara de la suerte y la prosperidad. También conocimos a los bassaris y sus extrañas máscaras vegetales, con los que también bailamos sus danzas rituales que se realizan alrededor de un círculo, imitando los movimientos del camaleón, su animal totémico.

En las montañas del Fouta Djalón, nuestra meta, nos acercamos a conocer el proyecto que el instituto Jane Goodall realiza en la región protegiendo a los chimpancés de la Reserva de Dindifello y nos dimos un espectacular baño en la cascada de la reserva. Para terminar la visita a la región del País Bassari subimos a un poblado de la etnia bedick donde comerciamos con ellos, no sin dificultad, para adquirir sus interesantes brazaletes de artesanía local. Dos días después nos encontramos ya de vuelta en el Campamento Solidario de Faoye para terminar el circuito en la encantadora isla de Goreé en Dakar, antaño centro del horror causado por comercio de esclavos y hoy día símbolo de la paz, la armonía y la convivencia.


Los proyectos de cooperación que Campamentos Solidarios realiza en distintas regiones de Senegal han permitido al grupo conocer una manera nueva y distinta de viajar en donde el viajero, además de disfrutar y aprender con el mero hecho de realizar un viaje, se compromete con la realidad que percibe y actúa para mejorarla. Lo que se denomina “La huella en positivo” desde esta organización. De esta manera, con la participación de cientos de viajeros, se ha conseguido realizar y mantener el Centro de Salud Comunitaria de Badián, los comedores de escuelas y la implantación de pozos de agua potable en los poblados del País Bassari, la construcción del colegio de secundaria de Mako, o la rehabilitación del puente de acceso al poblado de Sakhor en el Sine-Saloum, por citar algunos ejemplos.


Para muchos éste habrá sido su viaje iniciático por África, que a través de Senegal, se nos ha mostrado en todo su esplendor. Sus etnias, su fauna salvaje, sus increíbles paisajes, su gente maravillosa y también sus muchas dificultades y necesidades que poco a poco y con el compromiso de muchos se van mejorando. Nos apresuramos lentamente, como dicen los bassaris, como dicen en África.

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