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Un París de cine con Màxim Huertas

By on 25 Junio, 2017

El País Viajes y B the Travel Brand organizan un viaje de cine a París guiado por Màxim Huertas, escritor, presentador de televisión y gran conocedor de la capital francesa. ¡No encontrarás mejor guía para una ciudad única! ¿Te apuntas? El propio Màxim nos explica las razones por las que ha elegido este destino:

A París siempre vuelvo. O debería decir, en París siempre estoy. Porque la mejor versión de uno mismo es esa en la que es feliz, allí donde se siente bien, allí donde camina pareciéndose al que es o al que desea ser. En París me pasa.

El je ne sais quoi de los franceses es cierto, ¿qué tiene París? Yo qué sé. Sabría decir qué es parisino y qué no lo es, pero no puedo describirlo. Será la sensación que me genera, será la belleza de las calles, los escaparates mimados con cariño, las terrazas con sus sillitas puestas para mirar la vida pasar, el Sena como una gran avenida, la torre omnipresente, el rinconcito perdido por Montmartre, la cafetería de siempre, la nueva, el puesto de rosas, el vino en el canal Saint Martin, el bocadillo en los jardines de Luxemburgo, las fiestas en el Rosa Bonheur

París es un estado de ánimo. Y se contagia.

Yo tenía unas tías “francesas”, emigrantes que se fueron a vivir al país vecino. Y cuando regresaban al pueblo era el aldabonazo que anunciaba la llegada del verano. “¡Qué vienen las tías de Francia!”, gritaba mi abuela desde la entrada. Y traían dulces, chocolates, perfumes, vestidos de colores… A mi me parecían exóticas y afrancesadas (esto lo aprendí más tarde) y entendí que París era como Oz. Era un niño, claro. Y de niño las cosas se agigantan con una buena imaginación. No me faltaba entonces. Pero, pasados los años, quedó esa magia. “Yo, de mayor, viviría en París”, me dije. Porque París pasó a ser la ficción, la magia, el encanto, la novedad, la modernidad, la posibilidad, el premio, la casa, la ventana, el amor. Todo eso que estás imaginando.

Y así pasó.

Un día aparecí en la ciudad con dos maletas y sin billete de vuelta. Me quedé. Y desde una casa prestada con vistas al Sacré Coeur escribí la última novela. Quedaba con mis amigos, paseaba sin rumbo, elegía nuevas cafeterías, escribía, bailaba, bebía, vivía, tic tac. Al poner el punto final supe que era el inicio. Aquel niño que esperaba a las tías de Francia se había hecho mayor en la ciudad de Oz.

¿Por qué París? Por eso. Porque hay ciudades que no engañan, que se ajustan a la imaginación, que se evocan en la distancia y se crecen en la cercanía. Porque pasear por París es diferente. Porque me gusta perderme, tropezarme con algo fotografiable, fabular con una novela nueva, elegir casa mirando los tejados, repetir el atardecer en el jaleo turístico de Trocadero mientras madame Eiffel se ilumina, comprar libros viejos en los bouquinistes o colarme una vez más en Shakespeare and Company pensando en Sylvia Beach o en Whitman. París es una y otra vez el mismo, pero yo no.

Como crecer es inevitable, mejor hacerlo con ella.

Hay algo más. Claro. Toda la cultura que ha generado esta ciudad –y los franceses– me pone. Me gusta. Me excita. Me atrae. Me aviva. Gracias a Truffaut, a Godard, a Edith, a Gainsbourg, a Gallimard, a Sartre, a Modiano, a bla bla bla. No es sólo eso, ¡por supuesto!, es el café sentado en el Bonaparte de Saint Germain des Pres lo que me alborota y me relaja al mismo tiempo, las tiendas del Marais o las de Saint Honoré, el recuerdo de algún amor que no volverá jamás o la cantidad de veces que he hecho de guía para mis amigos.

París es así. Es así para mi. Por eso me gustaría compartirlo contigo. Hemos creado un recorrido de cine para compartirlo en grupo. París nunca es el mismo y sí. París es el suspiro que sale al verlo en la gran pantalla, en la portada de libro o en la postal. Qué mejor que brindar por los estados de ánimo. Por los buenos.

Màxim Huerta

Salida única el 12 de octubre. Información y reserva de plazas en nuestra web. ¡Quedan pocas plazas!

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